
Amo a mi negrito. Es precioso y un hombre excepcional. Es verdad que es medio mentirosito y mal genio, pero yo lo amo porque sus virtudes son muy superiores a sus defectos. Yo los tengo y él me acepta como soy, por lo tanto, yo hago lo mismo.
Bueno, hace mucho rato que yo soy su esposa, y aunque él no esté presente, yo lo amo y lo respeto como tal. Debe ser uno de los pocos hombres que pueden tener la certeza de que su mujer es nada más que de él. Yo, a pesar de la distancia y del tiempo transcurrido, soy muy feliz y creo que no me falta nada, excepto tocarlo. El día que lo haga romperé en lágrimas por la emoción largamente contenida. Ese día será el más perfecto de todos los que haya podido vivir.



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